…y esculpir no es un mamey…
Lunes 08 de Octubre de 2012 13:36
“¡El Pájaro Mayor!”
(En referencia a Constantin Brancusi - Rumanía, 1876 – París 1957 )
-Ramón Berríos
“Hay una escultora que casi nadie conoce, Francine Secretan (Suiza, 1948) que fue bien importante para mí”.
-Ramón Berríos
Hay un profesor en la EAP cuya mirada fulge a pesar de que hace todo lo posible por pasar desapercibido. Parece ser así con el profesor Ramón Carlos Berríos Rivera, “Ramón Berríos”, profesor de escultura de la Escuela de Artes Plásticas (EAP), y, aunque a veces lo logra, no ocurre lo mismo con su obra escultórica la cual nos ha representado, a Puerto Rico y a la EAP, en varios países, y en algunos de esos espacios, como en parques de Corea, se posan cómodamente algunas de sus piezas.
En un rincón del patio de Escultura, en “el rincón de la clase de Piedra”, bajo un tropical baño de sol, iniciamos la conversación con Ramón un viernes de septiembre en la mañana y allí conocimos que Ramón comenzó en 1996 como Asistente de Enseñanza del escultor Rafael López del Campo, otrora profesor de la EAP. Comenzó a trabajar como profesor por contrato en 1998 y desde entonces da clases en la EAP, haciendo claro que “estoy en la enseñanza pero no soy un académico”, enunciado del profesor que nació en el Hospital del Maestro (1971), y enunciado que también algunas veces es recibido por los interlocutores con vítores y gestos de viva. Actualmente ofrece el curso de “Piedra” y el Seminario, “pues Charles Juhasz está de Sabática”, pero a lo largo de su carrera de artista/profesor ha ofrecido los siguientes cursos: “Principios escultóricos”, “Fundamentos”, “Madera” y “Modelado” por muchos años.
Ramón está claro, y no se lleva a engaños, de que el profesor “está aprendiendo a la vez que enseñas, así es como siempre lo he visto”, nos dice saboreando cada una de las letras de las palabras que enuncia; lo dice con convicción y surge de manera franca. En cuanto a los estudiantes de hoy día, y los de antes cuando comenzó como profesor, nos dice” Yo no noto ningún cambio en el estudiante…están aprendiendo todo el tiempo”, y se regocija al puntualizar que “siempre es bueno ver que un estudiante se destaque”, siendo muchos los estudiantes de Escultura que se destacan , además, diariamente laborando bajo un sol candente, con viento ligero y de prisa y sosegado sereno, en el Patio de Escultura; sus movimientos y tallas son visibles para todos los profesores y otros estudiantes que participan de sus clases en el edificio de la EAP en el Manicomio, frente a El Morro. Recuerda que “para hacer una escultura de piedra no necesariamente se tiene que tallar la piedra, hay otras formas: usar polvo de piedra, cualquiera de sus derivados, cosas de piedra…”, y lo dice apoyando su mano derecha en la piedra, imagen que acompaña estas palabras y que sirvió de icono imaginario en la conversación con Ramón; mientras comentaba en torno a cada una de sus piezas que aquí aparecen, sus ojos centellaron una y otra vez, fulgor acompañado por el rítmico movimiento de sus manos y que sazonó la leyenda de cada una de las piezas. Resplandeció aún más cuando se adentró en el mundo del mamey, ¡sí, del mamey! En el 2008 trabajó una pieza, “Homenaje al mamey” (ICP), en la Plaza de los Artistas en Guaynabo y utilizó “la cultura del mamey, partiendo del dicho ‘¡eso es un mamey’, fruta, cuya madera sirve para pilotes para las casas; es parte vital del lenguaje de pueblo; su cáscara le quita las liendras a los perros; su dulce es exquisito” , nos dice, mencionando con gusto algunos de los usos del mamey en Puerto Rico. Nos relata: “Yo fui a un palo, estaban podando un árbol, saqué ramas, las llevé al torno, las torneé, y en un resorte de madera incrusté el mamey…lo que va a quedar son los huecos de la madera” y pieza ahuecada que pervivirá en la memoria de un pueblo, incluso de “Guaynabo City.”
La paradoja, o “el antagonismo”, como menciona Ramón, que encierra el título “Aguas sólidas y piedra líquida” (Suecia, 2005), nos lanza a ver las piedras como si en su imaginada levedad estuviesen flotando, y, sí, nos dice “pueden ser parte de la serie de tejidos”, serie de la cual habla con especial afecto. Habla del “Homenaje al tejido Peruano” (2001), trabajado con madera de eucalipto en Barranca, Perú, como parte del Primer Simposio Internacional de Escultura en Madera. La pieza, hecha con la madera del árbol de flores solitarias y de aceite esencial, está allá en la tierra de los Incas. Y el otro tejido del cual habla con igual afecto, es la pieza “Tejido de la memoria” (2002), pieza “de metal galvanizado” que está en el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR); “es de ellos, a veces lo sacan”, nos dice con ecuanimidad y una expresión como diciendo: ¿qué puedo hacer? , ante la pregunta de que no siempre aparece para el disfrute del visitante al MAPR.
Al hablar del “Lugar de espacio lítico”, recuerda que recibió una invitación pues “había ganado en el 1999 y en el 2000 me invitan al Tercer Simposio Internacional de Escultura en Ichon, Corea: Trabajé en granito para colocar la pieza en un parque escultórico” y recalca: “quería hacer un sitio al cual se pudiera entrar para mirar el espacio, quería hacer un espacio de piedra”, imagen que también acompaña estas palabras. A Corea, (¿lejitos, verdad?) Ramón ha ido más de una vez, pues allí participa del Proyecto de Escultura de la Bienal de Busan, Corea (2004), y trabaja una pieza en granito, “también sobre el tejido”.
Y del 1999 son los “Cuerpos de geometría lítica”, pieza que está en Ichon, Corea, en un parque de esculturas, como pieza del Museo de Cerámica, y añade: “hay un Jardín escultórico.” De ese mismo año, 1999, es su proyecto de Arte Público “Erotismo lítico en la pared”, “piedras que copulan, los pilares son los cinco sentidos, y hecha con mármol de aquí”.
Ramón ha participado en más treinta y siete exposiciones individuales en Puerto Rico, Perú, Argentina y Corea, entre otros países; ha recibido nueve premios y menciones en Puerto Rico, Perú y Corea, y ha participado en catorce competencias y simposios de Escultura en y fuera de Puerto Rico. En sus años de estudio en la EAP, Ramón estudió con distinguidos escultores, como menciona en su Curriculum Vitae: Carmen Inés Blondet, Adelino González, Rafael López del Campo, José Ramón Padró, y también con Mamoro Magsunaga, con quien tomó el taller de Jardines Japoneses en Altos de Chavón en la República Dominicana.
Merecen incluirse aquí, como breve homenaje a una escultora que dejó su huella en el profesor/escultor Ramón Berríos, algunas palabras de Roberto Valcárcel, en su artículo cibernético “Francine Secretan”, escultora nacida en Suiza, en 1948 y quien se instala en La Paz, Bolivia, en 1974 . Dice el autor que es:
“Sumamente difícil olvidar una obra de Francine Secretan… Son formas éstas que se quedan colocadas, prendidas, prendadas, impregnadas en nuestra mente y en nuestra retina porque, sin ser en absoluto idénticas a otras, están íntimamente relacionadas con aquellas formas arquetípicas que ya se encontraban en lo más profundo de nuestra memoria (tal vez inclusive antes de haber nacido). Objetos cuyas formas perviven en nuestra memoria."
http://www.andesacd.org/wp-content/uploads/2012/08/Francice-Secretan.pdf
En la memoria de Ramón, las obras de Francine Secretan y, por supuesto, las del “El Pájaro Mayor”, perviven en ese lugar sin forma del adentro Unamuniano del artista en el que Ramón comienza a hilvanar sus tejidos, sus enlazamientos, y en algunas de sus piezas, como la del “Homenaje al tejido Peruano”, parece que ha tallado hasta que el tejido se asoma por la madera o la madera se hace tejido, texto (tejer, enlazar).
¿Lo próximo? “Ahora tengo que hacer por primera vez una pieza realista para la Casa Rosa de Jesús T. Piñero en Carolina”, y al decirlo parece enfrentar con su mirada los esbozos de esa pieza que ya debe haber comenzado a tejerse en el adentro del artista.
…y esculpir no es un mamey…aunque el mamey sea sabroso y su madera esté incrustada en una pieza de Ramón en la Plaza de los Artistas Guaynabeña. 
Fotografía: Stephanie Cavina













