¡…de las decisiones más importantes de mi vida fue venir a trabajar aquí!
Martes 26 de Junio de 2012 13:14
Requiere balance, fuerza mental y estrategia
Alfred Díaz Meléndez
Sí, Alfred Díaz Meléndez, oriundo de Corozal, la tierra de los deleitosos pastelitos de arroz, residente de Río Hondo, Bayamón, y jugador de tenis (y a veces, simbólicamente, de pimpón, el tenis de mesa), es un “empleado de confianza”, con el nombramiento oficial de “Ayudante especial de Rectoría”, y de facto, un “lo hago todo” ofreciendo los servicios de Asistencia económica a los estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico (EAP). En la fecha de esta entrevista (13 de diciembre de 2011) laboraba en el edificio del Hospital La Concepción; ahora labora en el edificio del Manicomio con una ventana al mar desde su oficina.
Con o sin sus espejuelos, Alfred porta en su rostro una sonrisa -casi siempre- y cuando no es así su caminar sigue siendo veloz como si quisiera alcanzar el paso del tiempo en su rapidez para así poder completar la cargada agenda de trabajo, pues ¡atiende a 411 estudiantes que requieren de alguna ayuda económica! Rendir un servicio de calidad a 411 personas y trabajar con los concomitantes expedientes o casos de su clientela puede apabullar pero nunca a Alfred. En la EAP había el semestre pasado sobre 500 estudiantes y 411 requirieron de algún tipo de ayuda económica, 393 de ellos con la beca Pell. Pero Alfred, no solamente tiene la clasificación en su expediente de “empleado de confianza” sino que se ha convertido, -en los siete años de labor y servicio que ha rendido y rinde en la EAP (los cumplió en marzo de 2012)-, en una persona de confianza para los estudiantes, quienes “….a veces me dicen: ‘yo sé que esto no te toca a ti’, como introducción a formularle preguntas en torno a las consecuencias de una baja, deuda, etc.”, y a veces estos estudiantes no reciben beca. Alfred, quien junto a Yadira Ortíz Colón, (psicóloga), a Ivette Muñoz (consejera), y Adrián Rivera Negrón, (coordinador de Actividades Culturales), compone “el equipo estudiantil” de la administración de la EAP, y su labor como equipo, e individualmente en sus responsabilidades, ha recibido de los varios decanatos con quienes ellos han trabajado el reconocimiento por la labor rendida. La Administración “nos agradeció (a “el equipo estudiantil”), en una reunión, el hecho de “que gran parte de que la EAP se sostuviera fue gracias al trabajo de nosotros”, haciendo referencia a las situaciones de interinato y crisis fiscal que ha atravesado la EAP.
Su BBA en Gerencia General de American University, y su MBA en Recursos Humanos de Caribbean University, así como su experiencia de trabajo en ambas universidades en el área de Asistencia Económica, le brindan a Alfred una rica experiencia de trabajo. “En Caribbean era director de Asistencia Económica institucional, aquí hay que hacer lo mismo (menos la supervisión ¡porque no tengo empleados!), trabajo el ciclo completo, desde que el estudiante viene por primera vez para solicitar la beca”, dice Alfred y añade que “en algunos casos hay que ayudarlos a llenar los papeles en línea pues tienen miedo a equivocarse, y, además, muchos de ellos vienen a preguntar de las becas, las deudas, los procedimientos, y ¡todos son bienvenidos!”.
En la EAP ha sobrepasado los años de trabajo en sus anteriores puestos porque “¡Me encanta mi trabajo y el día que me deje de gustar me muevo!”, para enseguida añadir “nunca me va a dejar de gustar porque me siento bien aquí”. A renglón seguido nos habla de los estudiantes de la EAP: “…bien sensibles, humildes, bien agradecidos, es una población diferente a las que yo estaba acostumbrado a trabajar”, y ¡”por eso no me he ido ni me iré!”.
¿Cómo llega a la EAP? “Ya había decidido que tenía que moverme de Caribbean University, recogí mi oficina de las cosas personales, dejé mi paredes sin nada, en el escritorio solamente las herramientas de trabajo de Caribbean, y recibo una llamada de Marinés López, exdecana académica de la EAP, para que viniera a una entrevista”. El salario para ese puesto solamente devengaba $1,500 y al no aceptarlo, por la cuantiosa diferencia salarial entre ese salario y el que devengaba en Caribbean ( institución a la cual le agradezco la oportunidad que me brindó), “surge un puesto de confianza”, dice Alfred marcando con beneplácito la realidad de que “he sobrevivido varias rectoras de la EAP” y manifestándose muy optimista con la nueva administración que encabeza la arquitecta, gestora cultural y fotógrafa Ivonne Marcial y la decana Teresa López. Al llegar a la EAP, en sus primeros días ¡”por poco me voy corriendo!” al darse cuenta de que en la EAP “no hay nada automatizado, no tengo empleados”.
¿Qué necesita la Oficina? “Necesita alguien más, yo tengo que irme de vacaciones, me puedo enfermar, nunca he faltado a matrícula alguna pues si falto no hay matrícula”, señala quien atiende, como ya dicho, 411 estudiantes de los sobre 500 que tiene la EAP y añade que “Consejería tiene dos empleados y Registraduría tiene tres, pero en Asistencia Económica hay solamente uno: yo”. Señala que “hay otro problema, pues el área de Asistencia Económica es un área especializada…hay que pagar bien….los que saben se mueven entre instituciones por un mejor sueldo, y entonces el reclutamiento es difícil porque aquí no se puede competir por salarios”, pero “necesito alguien con experiencia, como un ayudante”, dice, quien nos recuerda que aquí (en su oficina), todo es manual, en el área de Asistencia económica no hay nada automatizado, es solamente una base de datos que hay que llenar”, y añade, muy esperanzado con la nueva administración en enero de 2012 “a ver qué hacemos”. Es consciente de que el sistema cuesta alrededor de medio millón de dólares. Mientras tanto, Alfred señala que “yo trato de resolver de otra forma y pensar en lo bueno que tengo en la oficina, aparte de los estudiantes: una buena computadora, una buena impresora”.
Alfred ha tenido, y tiene, muchas alegrías en la EAP, y recuerda que en esta última graduación una madre lo llamó para agradecerle y decirle que sin su ayuda su hija no se hubiese graduado y esta experiencia “te dice: estás haciendo tu trabajo bien, quédate y sigue haciéndolo bien y mejor”. Y ésta es una de las razones por las que Alfred no se quiere ir nunca de la EAP: “no, yo no me quiero ir”.
El trabajo de “el equipo estudiantil” del cual nos habla Alfred, -arriba incorporado-, “determina qué tan efectivos somos como institución e influye en la retención de estudiantes”, y la retención es uno de los criterios significativos en una institución de educación superior, y “en la EAP la retención es alta, comparada con otras universidades del país, y llama la atención de los acreditadores, del Consejo de Educación Superior (CES) y de la Middle States Association”, al tiempo que recuerda que en la EAP “el proceso de selección es más riguroso (portafolio y seminario)”.
Alfred, deportista, jugador de tenis, trata de golpear y pasar la pelota por encima de la red intermedia y recuerda que juega tenis en la liga de la United States Tennis Association (USTA) y ha sido capitán de equipos a los que “he llevado a seccionales”. Y el practicar este deporte (dos o tres veces 3 veces por semana) requiere “todas esas cositas”, inscritas en el epígrafe: balance, fuerza mental y estrategia, útiles, -sin duda alguna-, para trabajar y capitanear la labor de asistencia económica en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico. ¿Cómo se relacionan? “Tenemos limitaciones presupuestarias, los jefes son nuevos, nuevos estilos que hay que respetar y de acuerdo a eso me muevo en el sistema, evalúo, voy determinando qué cosas puedo conseguir para la oficina y cómo, y, además, me brinda la paciencia”.
Y a los estudiantes les dice siempre: “Study and learn, learn and grow!” lo que le dijo a él en quinto grado una maestra de Inglés. “Hay que educarse”, y lo dice en Español, y con este idioma, el nuestro, cerramos la conversación con Alfred salpicada de sonrisas y risas francas y en las que también jugó pimpón…ese maravilloso tennis de mesa-escritorio que a veces es la conversación.
Fotografía: Moranyelie Osorio





