“…¿qué es la que hay?”
Escrito por Julieta Muñoz Martes 29 de Noviembre de 2011 13:16
Siendo artista plástico me encontré en la EAP con mi tribu y siempre he pensado que el recurso más grande de la Escuela es el estudiante, excepcional, entregado al arte, con gran compromiso.
Adrián Rivera Negrón - Coordinador
Actividades culturales- EAP
Siempre agradeceré a Adrián que me haya dado una de mis primeras oportunidades.
Pedro Adorno - Agua, sol y sereno.
Orador invitado a la colación de grados de la EAP- 2011.
En motora llega a la Escuela de Artes Plásticas (EAP), -¡brum brum brum!- debidamente aderezado con botas, casco y chaqueta, y cuando pisa tierra su caminar es suave y tumba’o y su hablar tiene la peculiaridad que nadie en la EAP puede imitar; tiene a su cargo una de las responsabilidades magnas de cualquier institución dirigida a educar y asume su misión con gallardía, valentía y con gran sentido del humor. Hablamos de Adrián Rivera Negrón, Coordinador de Actividades Culturales de la EAP desde 1994. Algunos lo conocemos por una de sus sabrosas expresiones que destrancan rigideces cuando los tiempos han estado opacos, y una de ellas es, sin fallar: “¿qué es la que hay?” la cual siempre inicia suculentas conversaciones, con marcadas pausas, y que siempre terminan bien.
Adrián Rivera tiene, -¡qué bien!-, calle: a veces pasa con ficha y deja que los demás hagan lo mismo; sabe que al final del juego hay que contar los puntos de las jugadas.
Trabajó en el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), en donde fue Asistente de Registrador de la colección de obras sobre papel; parte de su trabajo fue consolidar la información existente y desde allí, recomendado por Marimar Benítez, exrectora de la EAP, llegó a esta institución. Previo a su experiencia en el ICP, estudió Arte en la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras, de donde obtuvo el grado de bachiller en Humanidades con concentración en Artes Gráficas. Dice Adrián respecto a su llegada a la EAP: “Hice una comparativa, me di cuenta que la Escuela era como un gran taller colectivo que operaba, contrario a la UPR, y que, pero, no sé….aquí se fomentaba más la crítica (fuera y dentro de los talleres), en la IUPI era más individual…aquí empiezas a tomar talleres desde el primer año, y aquí entran en contacto rápido con su disciplina, en la IUPI a los dos años”, y también recuerda allí su curso de Francés y hace hincapié, con el dejo de humor que le caracteriza, en que “si no se practica, lo único que puedes hacer en Francés es tomarte un café con leche y comerte un cantito de pan…”.
Al hablar de los estudiantes de la EAP, y de las actividades culturales que promueve, fundamentalmente para ellos, Adrián degusta lo que va diciendo y lo hace con esa sazonada campechanía que lo distingue y que encanta a su interlocutor. Dice esto con orgullo: “El estudiante de la EAP no espera por un mecenas, por una galería, por un espacio; operan, crean espacios alternos, propios conceptos, movimientos”, y añade con firmeza: “No existe nada igual”.
¿Cómo ayuda al estudiante desde la oficina de Actividades Culturales? “Yo lo que hago aquí es exponer al estudiante a otras manifestaciones del arte, como el teatro, la música”, entre otros, nos dice, al mencionar la reciente actividad que se celebró en el Anfiteatro de los Monólogos libres, tres piezas de: Julio Ramos, Ricardo Santana y Carmen Gutiérrez, a la cual asistieron profesionales de otras instituciones, además de estudiantes y profesores de la EAP, y también la Rectora, Ivonne María Marcial, dijo presente en apoyo a la gestión cultural, una de sus metas como dirigente de la Institución. Al comentar en torno a la presentación de Carmen Gutiérrez, en específico, recordó que fue “excepcional” y “detrás de la comedia hay una gran tragedia: el artista olvidado, subestimado; ella es una actriz de reparto”. Nos recuerda que “el teatro es lo que más les gusta, el teatro es un taller bien arduo, una manera de capturar lo cotidiano, llevarlo a un espacio específico…nos pone a volar la imaginación: Y ahí no hay nada, eso está vacío, y ahí hay gente, están sonando cosas, porque es real”. En el espacio del Anfiteatro del Hospital la Concepción, uno de los dos edificios de la EAP (el otro es el Manicomio), “hay una proximidad con el público, intimidad, próximo a otra realidad. Uno se maravilla, le da un calor al espacio, todos ríen lloran y aplauden”, dice recordando la experiencia con Eddie Gómez, con el contrabajo y el diálogo que se produjo con el público. Y afirma con placidez y alborozo: “Realmente es belleza y abunda en el colectivo porque es una experiencia colectiva”.
“La música te ataca diferente porque es un artista trabajando a través de un instrumento, yo encuentro que el teatro es más fuerte, la música sí te mueve, te provoca a otro nivel más sublime, más agradable”, apunta, al mencionar las varias actividades de géneros musicales celebradas en la EAP: clásica, jazz, lazz latino, tradicional, taller de bomba y taller de plena, nos dice haciendo hincapié en la necesidad de separar ‘bomba” de “plena” y de no decir:taller de bomba y plena, pues “los talleristas siempre lo dicen: bomba y plena”, la conjunción copulativa es importante.
Adrián es consciente de su magna responsabilidad y configura su calendario de actividades teniendo en mente su propósito de que “yo trato de traer actividades para que le den información al estudiante…tienes que conocerte a ti mismo antes de hablar de otras cosas…”, apunta recordando el mandato délfico de “Conócete a ti mismo” (Nosce te ipsum), tan relegado, a veces, en las gestas educadoras. Adrián es consciente de su misión: “somos puertorriqueños, caribeños, y las actividades van dirigidas al conocimiento de la cultura, las raíces, la historia del estudiante, así como a las posibilidades inmensas que este conocimiento nos da en el campo artístico”.
¿Algunas otras actividades que dejaron honda huella tanto en él como en los asistentes? La actividad de Cuerdas jíbaras, un proyecto del profesor Pedro Ortiz de la Universidad Interamericana, quien no solamente toca los instrumentos: tiple, bordonúa, guitarra puertorriqueña, y otros que completan la docena de instrumentos que presenta y toca, sino que los construye y los presenta, paso a paso, ofreciéndole al estudiante una información valiosa en tres fases: materiales/construcción/sonar el instrumento. “Ellos estaban como si estuvieran montados en una machina, contentos, conectados con la cultura gracias a la conferencia y sonido de las cuerdas jíbaras”.”Añade a esta experiencia musical la ocurrida después de la colación de grados 2011, celebrada en el Teatro Tapia, cuando los graduados decidieron reunirse en el restaurante Aqua “a bailar salsa gorda –vieja- y rumba”.
Adrián planifica las actividades culturales de modo que no se interrumpan las clases y se está trabajando la selección de una hora universal, hora en que no haya clases para ofrecer las actividades culturales sin que se menoscabe el trabajo del salón de clases.
Dice con alegría al referirse al perfil del estudiante como público: “El estudiante de la EAP es un público excelente: conecta con el recurso y es bien agradecido y respetuoso; muchos van al escenario, le dan abrazos a los conferenciantes, actores u otros intérpretes y se intercambian números de teléfono”.
¿Qué actividades vienen ahora en diciembre/enero? Planifica un ciclo de cine de Ciencia Ficción, y no repara en decir que “empecé por Ciencia Ficción porque a mí me gusta mucho” y a los estudiantes también. Recientemente José Artemio Torres trajo una idea de hacer un festival/encuentro de cine erótico en el Viejo San Juan y el cineasta conversará con la Rectora para presentar su proyecto.
Hay en calendario, también, varias conferencias y “con la nueva administración trabajaremos más lo interdisciplinario y estableceremos alianzas”, dice satisfecho y contento por este nuevo rumbo en la EAP y recalcando que: “La EAP tiene que verse, tiene que sentirse, tienen que darnos el lugar que nos corresponde”.
Con una sensación de logro y de su consecuente respaldo a los estudiantes, apunta la experiencia que hace días tuvieron los estudiantes con la actividad “Be Brave”, cuando los estudiantes donaron 20 de sus obras para contribuir a la cura del cáncer “y la obra de Alvin Auffant, uno de los estudiantes de la EAP que donó su obra, la adquiere el representante de la Ferrari en el área del Caribe y América Latina”, y dos estudiantes: Juan Climet Palmer y Yomarie Figueroa, se ganaron sendos viajes a Europa.
“Es a través del arte que se promueve el cambio, dando de lo que tienen (no de lo que les sobra), y así el arte se activa como generador de cambio” (énfasis nuestro).
Adrián trabaja día a día, -con o sin su gorrita negra “Monster-Energy-Kawasaki”-, desde los pasillos, desde su oficina, y desde los espacios de exposición que organiza para la expo de los graduandos, y los estudiantes lo ven como “un aliado, un artista que les pone a su disposición las convocatorias, las oportunidades de trabajo, de exposición, de triunfo que le llegan a su oficina”.
Y Adrián apuesta a la esperanza: “Apuesto a eso hace más de 17 años, la pongo en la mesa de apuestas: doble o nada. La EAP tiene que prevalecer por encima de cualquier gobierno ”.
La última palabra de este bello encuentro con Adrián, fue: “¡Esa es la que hay!”
Sí, Adrián, decimos todos en la EAP: “Esa, mi pana, esa… “bro”, es la que hay!”





